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jueves, 23 de marzo de 2017

Fen - Winter

Atmospheric Black Metal

Los black metaleros ingleses Fen nos traen su nueva obra bajo el brazo, un disco que hará las delicias de los amantes del black metal de corte ambiental. Sin embargo ese tinte atmosférico que tiene su música se debe a los pasajes de guitarras limpias que se mueven entre el post-rock y algún detalle que mira de lejos al  post-metal y que se suceden con el black metal más moderno, con unas guitarras con un sonido espectacular, todo esto por si fuera poco combinado en unos tema extensos en duración que también tienen mucho de progresivo. Digamos que pocas veces se entremezclan las dos caras, la calmada y la ruidosa,  pero si que se suceden de manera magistral.

6 temas sublimes en sentimiento, que respiran y transmiten desolación en todas sus vertientes. Las guitarras rugen y suenan contundentes en muchas ocasiones, combinadas con la frialdad de las notas melódicas del black metal y con unos riffs técnicos que suman contundencia al resultado y que hace que los ambientes que crea Fen ganen en elegancia. En otras ocasiones la calma sucederá a esa potencia, guitarras limpias que nos transportan a ambientes calmados, oníricos, de esos que transportan a otro lugar. Es un disco muy largo que requiere tiempo y por lo tanto no recomendado a escuchas superficiales pues necesita ser desgranado con calma.

Haría falta una tesis para ir hablando de manera exhaustiva de cada canción así que solo me dedicaré a resaltar para mí los momentos más destacados y que más me han impactado. Como por ejemplo los riffs que se suceden de manera natural en Winter I (Pathway) donde se alternan complejas melodías con mayor contundencia y con ritmos veloces, antes de llegar a la última parte relajada de la canción. La potencia y los palm mutes más cañeros de Winter II (Penance) que sin embargo nunca dejan de respirar oscuridad y decadencia es otro gran momento.

Lo mejor es cuando después de la calma viene la tormenta como demuestra Winter III (Fear) uno de los temas que más me gusta, que tiene de todo y que mejor combina las dos caras del sonido de la banda. Lo mismo que con Winter IV (Interment) que no se queda atrás en espectacularidad, con esas voces limpias bajo un muro de guitarras que te llevan a otro nivel y que aportan mucha originalidad, puesto que sin dejar de sonar a black metal dan un toque de distinción y a la vez inesperado. La técnica de guitarras vuelve a brillar, mostrándo unos riffs técnicos, muy elaborados y que sorprenden como combinan esa contundencia y melodía.

Winter V (Death) también es otra protagonista donde se muestran más violentos todavía si cabe que antes y  nos ataca a base de potencia y disonancia volviéndose más viscerales. No por ello olvidan de vez en cuando las voces limpias, que aunque las guitarras estén a tope de distorsión te transportan a esos lugares de soledad y desolación.

Discazo sublime que arrasa con todo lo que he escuchado este año y una obra maestra que seguro que con el tiempo se convertirá en clásico, para mí ya lo es.

- Lo mejor: La cantidad de sensaciones por las que es capaz de hacernos pasa el grupo durante una canción.
-Lo peor: El título del disco, lo menos inspirado a pesar de que tenga sentido.

NOTA: 9

Tracklist:

1. Winter I (Pathway) (17:07)
2. Winter II (Penance) (10:02)
3. Winter III (Fear) (10:35)
4. Winter IV (Interment) (14:51)
5. Winter V (Death) (12:40)
6. Winter VI (Sight) (09:43)






martes, 14 de marzo de 2017

Pillorian - Obsidian Arc

Black Metal

Trás la separación de Agalloch John Haughm nos presenta el debut de su nueva banda, Pillorian. Parece que John Haughm quería que Agalloch girase más y ensayara más, mientras que los demás al tener otras ocupaciones no podían dedicar tanto tiempo ni tener a Agalloch como la máxima prioridad en sus vidas. Haughm estuvo a punto de seguir con el nombre de Agalloch junto a nuevos miembros, pero al final la formación como tal estará separada por ahora de manera definitiva. La otra parte de Agalloch con Don Anderson tendrá dentro de poco nueva música, el grupo se llamará Khôrada y veremos porque derroteros se mueve.

Centrándonos en Pillorian decir primero que tiene alguna similitud con el sonido de Agalloch, más bien son pequeños detalles en algunas canciones ya que por lo general su música se basa en un Black Metal de corte moderno con fuerte carga melódica y sobre todo más crudo. Hay guitarras acústicas y voces limpias que nos traen el recuerdo de su anterior banda pero por lo general la rabia y la fuerza de la batería y las guitarras nos demuestran una violencia sonora que no estaba presente en Agalloch, la manera de cantar de Haughm es también más fiera que antaño y por lo tanto más acorde con este estilo.

Quizás de primeras el disco no sorprende por mostrarse algo estándar pero luego se va descubriendo que atesora una gran calidad. By The Light Of A Black Sun es el comienzo y vemos esas similitudes con algunas guitarras acústicas al principio y también en segundo plano, pero donde todo se va volviendo más violento y los blastbeats van apoderándose poco a poco de la canción. También hay algún toque atmosférico como al final de la canción que de nuevo nos vuelve a recordar a que banda pertenecía Haughm.

Con un majestuoso comienzo nos recibe Archaen Divinity que poco a poco se va volviendo más melódico y tira del black más rápido y dañino. Sorprende y a la vez se agradece que Haughm no se haya dedicado simplemente a copiar a su banda madre pero que a la vez haya aportado nuevos matices que le den personalidad propia. The Vestige Of Thorns es uno de los mejores temas, de nuevo con esa mezcla entre atmosférico y melódico que le da al sonido un aire entre maligno y misterioso y donde Haughm canta de manera limpia esta vez en algún momento.

Forged Iron Crucible entra a piñón, con ritmos veloces que se entremezclan con arpegios acústicos que le dan un aire muy característico y es aquí donde el disco empieza a ganar y a ganarnos. Muy buenas esos acordes blacker que se alternan con las típicas guitarras a tope de tremolo. Lo mismo que con A Stygian Pyre que enlaza de manera perfecta con The Sentien Arcanum, interludio que se sucede con el último tema, Dark Is The River Of A Man, la canción más Agalloch de todas, con voces limpias y más pasajes acústicos, lenta y solemne que termina el álbum por todo lo alto.

Muy buen debut que promete y apunta muy alto y aunque dé pena que una banda con tanta calidad como Agalloch lo haya dejado quizás los fans hayamos ganado otros dos grupos que si por lo menos no llegan a cotas tan innovadoras por lo menos nos augurarán seguro grandes momentos. Este es el primero.

-Lo mejor: Un paso hacía delante con guiños a su pasado.
-Lo peor: Su sombra de nostalgia.

NOTA: 8

Tracklist:

1. By The Light Of A Black Sun (08:23)
2. Archaen Divinity (06:44)
3. The Vestige Of Thorns (08:45)
4. Forged Iron Crucible (07:08)
5. A Stygian Pyre (05:07)
6. The Sentient Arcanum (02:43)
7. Dark Is The River Of Man (09:31)


viernes, 10 de marzo de 2017

King Gizzard And The Lizard Wizard - "Flying Microtonal Banana"

Garage Rock/Psicodelia

Aquí tenemos de vuelta a los locos australianos, que sino son el grupo más divertido del momento poco les falta. Si alucinasteis con su anterior Nonagon Infinity no necesariamente lo haréis con este Flying Microtonal Banana porque bastante poco se parece al anterior. Aquí como bien quieren señalar ellos mismos entre otros instrumentos el disco está grabado con una guitarra microtonal, aquí os dejo según wikipedia en que consiste: https://es.wikipedia.org/wiki/Microtonalismo.

Bueno, pues una vez os hayais empapado de teoría musical ya estais preparados para esta nueva vuelta de tuerca de los australianos. Mientras que Nonagon Infinity bebía del rock de corte clásico con un sonido muy garajero aquí la banda se mete de lleno en la música oriental, las escalas microtonales son muy características de esta música y además el grupo ha incorporado también una zurna, una especie de trompeta que hace acto de presencia en muchas ocasiones y nos volará la cabeza dejándonos descolocados.

Rattlesnake nos da la bienvenida a este nuevo mundo, un tema largo que se convierte en una especie de jam session donde uno y otro instrumento van entrando y saliendo teniendo como acompañamiento una base rítmica que puede sonar repetitiva al principio pero en más escuchas valoraremos mejor sus detalles. Lo mismo ocurre con Melting y aquí es donde ya se nota esa fuertísima influencia de la música oriental donde tenemos a un órgano como protagonista indiscutible de la función, donde parece enredarse en sus propias melodías y que a la vez suena tremendamente adictivo.

Open Water es uno de los mejores momentos del disco con unas melodías de guitarra buenísimas y un muchos arreglos orientales, al principio ocurre como con Rattlesnake que puede parecer que abusan de repetir, pero para nada es así, cuando nos damos cuenta más adelante y vemos que la multitud de recursos del grupo parece inagotable. En Sleep Drifter  seguimos esta vez con una calma que no era habitual en Nonagon Infinity, canciones más intimistas pero que se clavan a fuego en nuestra memoria.

Billabong Valley donde la zurna nos ataca con su sonido y los arreglos vuelven a brillar, ya sea los de la guitarra o el órgano que también está esplendido una vez más. Es un disco que no decae en ningún momento y Anoxia lo sigue demostrando donde aquí si pueden recordar a ese rock clásico setentero con gran influencia piscodélica de antes. Hay también cambios muy extraños como en Doom City donde los ritmos se aceleran y frenan al antojo de la banda, cargado todo de nuevo por arreglos orientales omnipresentes.

Llegamos al final con Nuclear Fussion y Flying Microtonal Banana, la primera más psicodélica y la segunda donde la zurna vuelve a ser la protagonista absoluta, por si nos habíamos olvidado de ella. No me quiero dejar en el tintero las voces, que a pesar de parecer planas están perfectamente ensambladas con la música y sus mil locuras.

King Gizzard nunca suenan igual, a raíz de descubrirlos con Nonagon Infinity le he dado una escucha a los anteriores discos y no son una banda fácil, a mí no todos me han gustado aunque ya les daré otro repaso porque parecen densos. Por eso con este y el anterior vuelve a ocurrir esto una vez más y están casi irreconocibles, pero lo mejor es que para nada pierden su esencia sino que se dedican a experimentar a tope. Este año van a caer 5 discos nuevos más de así que mejor ni imaginar que tienen que haber cocinado para el siguiente...

-Lo mejor: Como descoloca de primeras.
-Lo peor: Va a ser díficil seguirles la pista este año.

NOTA: 8

Tracklist:

1.Rattlesnake (07:49)
2. Melting (05:28)
3. Open Water (07:15)
4. Sleep Drifter (04:46)
5. Billabong Valley (03:36)
6. Anoxia (03:05)
7. Doom City (03:15)
8. Nuclear Fusion (04:16)
9. Flying Microtonal Banana (02:35)




jueves, 2 de marzo de 2017

Suicide Silence

Metalcore/Nu-metal

"Una nueva dirección no del todo acertada"

Con el tiempo he acabado perdiendo el miedo a la evolución de los grupos, muchas veces ya se ve venir y en otras si que suponen una ruptura con el anterior, pero lo más importante es que lo que hagan suene fresco y que se note que sea sincero, que aporte nuevos matices a la música de una banda, los cuales creíamos que no poseían. Es bueno para el músico, evidentemente para liberarse de corsés y a veces también para el oyente, para que pueda sentir que su grupo favorito es capaz de ir más allá y que no se estanca.

Aparte habría que hablar de si la dirección es correcta o equivocada y eso como casi siempre ya dependerá de cada uno. De todas maneras a Suicide Silence la jugada no le ha salido del todo mal, un comentario diciendo que su nuevo disco tendría en un 70% voces limpias y la redes ardieron. Su poderoso deathcore con voces limpias? Madre mía, que sacrilegio (ironía). Luego un single que sonaba a un pastiche entre nu-metal con metalcore y unos falsetes de Hermida que sonrojaron a todos los fans (manitas abajo en YouTube por dóquier). Y por último la discusión del batería con los fans que los habían puesto a parir, sumado a unas prepotentes declaraciones en entrevistas donde casi me creí que iba a escuchar aquí la quintaesencia del metal.

Puesto todo esto les ha venido de maravilla, que hablen de tí, aunque sea para mal y mucha gente ya habrá escuchado este disco cuando antes nunca les había prestado atención (entre los que me incluyo). Ganarán quizás tantos fans como los que pierdan tanto por este disco como porque la gente se interese por los anteriores.

¿Y el disco? ¿Al final qué? Pues a mí no me ha gustado, no porque se hayan pasado al nu-metal, a mí me gusta el nu-metal, sino porque nada me ha llamado la atención, este tipo de instrumentación ya sonó brillante en los mejores discos de Korn, Deftones y Slipknot. Hermida al final es lo mejor y con la cantidad de registros que se le escucha se mueve muy bien dentro del estilo, con esa rabia contenida que explota en ocasiones mientras que en otra suena más melódico que nunca. Lo demás un batiburrillo de guitarras graves de afinanción  y ritmos caóticos.

Yendo a las canciones Doris y Silence, los dos primeros adelantos no son las peores, pero tienen ese algo que no atrapa, que te deja igual que sino las hubieras escuchado nunca. Luego hay esperpentos como Dying In A Red Room donde juegan a ser unos Deftones donde vuelvo a decir que Hermida no lo hace nada mal y sigue siendo de lo mejor pero la canción suena a mala copia de los de Sacramento, además el tema no tiene ni un cambio que lo haga interesante, ruiditos de guitarra por intentar crear unos ambientes de oscuridad que no consiguen. Hold Me Up, Hold Me Down suena descaradamente a Korn, por el bajo, por las estructura por esos riffs arrastrados, en resumen, por todo.

Run me recuerda al The Burning Red de Machine Head de nuevo por el tipo de sonido y la producción de Ross Robinson, pero aquí el final de la canción si que me ha gustado, suena potente y agresiva y si que se nota esa fuerza que aquí está siempre tan perdida. Al igual que The Zero que de nuevo esa alternancia entre partes más tranquilas y potentes vuelve a funcionar algo mejor, la oscuridad de la canción es otro punto a su favor, algo más creíble que en otros temas.

Conformity tiene partes que si me gustan, pero esta vez si que pincha Hermida en algunas ocasiones, no en el principio que si que está muy emotivo sino en la especie de estribillo que además de extraño, no pega y no entiendo muy bien que han querido hacer. Para cerrar Don´t Be Careful You Might Hurt Yourself, un tema acelerado de la escuela Slipknot, cañero y rápido donde volvemos a escuchar más de lo mismo, ese caos y esas guitarras que parecen improvisadas.

Para terminar quiero decir que la dirección tomada sea equivocada, hay momentos que parecen buenos a pesar de quedarse luego en un espejismo  y quizás al grupo le falte más rodaje para encontrarse más agusto con este nuevo estilo, pero eso sí, a mí aquí lo que he escuchado se me ha hecho tremendamente aburrido.

-Lo mejor: Hermida.
-Lo peor: Lo previsible que es y que con dos escuchas ya esté todo dicho.

NOTA: 5

Tracklist:

1. Doris (04:27)
2. Silence (04:40)
3. Listen (05:32)
4. Dying In A Red Room (04:45)
5. Hold Me Up, Hold Me Down (05:18)
6. Run (04:26)
7. The Zero (04:53)
8. Conformity (05:53)
9. Don´t Be Careful You Might Hurt Yourself (04:20)


jueves, 23 de febrero de 2017

Soen - "Lykaia"

Metal progresivo

"Un pequeño paso adelante"

Desde su primer disco, Cognitive, Soen me han atraído cada vez más y tenía muchas ganas por saber como sonaría este tercer disco. Sorpresas vamos a encontrarnos más bien pocas en este nuevo Lykaia, su mezcla entre Tool y Opeth sigue estando omnipresente, aunque también es cierto que añaden pequeños matices a su música, quizás esta vez un poco más suave, jugando con esos ambientes más calmados,donde las guitarras abandonan la distorsión y donde me han recordado muchas veces a Katatonia.

Creo que el parecerse a tantos grupos aún sigue siendo un lastre para la banda pero esta vez se intuye la búsqueda de una personalidad propia, digo si intuye porque se queda más bien en un mero intento. A mí realmente me da igual porque me gusta mucho este tipo de sonidos pero siendo objetivos es el único fallo que puede sacárseles todavía.

Creo que lo que si es evidente es que Lykaia mejora lo ofrecido en Tellurian que pecaba de repetir esquemas en algunas canciones. Ahí está Sectarian, el tema que abre la obra, donde suenan más progresivos que nunca, con esos riffs tan elaborados entre metal y melodía, que recuerdan a los antiguos Opeth. Esas atmósferas tranquilas, jugando con las texturas más pausadas se plasman perfectamente en Lucidity, donde el grupo demuestra su enorme calidad como músicos y donde introducen algún solo de guitarra, algo tímido, si es cierto, pero que representa una mejora con respecto a Tellurian que estaba vacío en este sentido. Tampoco creo que me confundo si digo que es uno de las canciones lentas mejores que han hecho.

Ese intento por ser una entidad propia se ve en Opal, donde esas guitarras son perfectamente reconocibles y donde meten algún cambio de ritmo no tan predecible. Estribillos, no tan comunes en este estilo de música, se escuchan en Jinn o Sister, donde hay que destacar unas geniales bases rítmicas, con una bajo que toma en muchas ocasiones el protagonismo.

Su parte final tampoco puede olvidarse con una tremenda God´s Acre, uniendo lo mejor de ambos mundos en el grupo, su parte más intimista y también la potente y metalera. Aquí es donde se nota de nuevo que este disco está mucho más conseguido que el anterior, donde las melodías son más naturales y donde la voz de Ekëlof está perfectamente integrada.

Creo que es el mejor disco de la banda pero que a su vez corren el peligro de un más que evidente estancamiento y donde necesitan reinventarse para el siguiente, donde se les reconozca por ser ellos mismos más que por esa sombra alargada de ser un grupo que mezcla a Tool y Opeth.

-Lo mejor: Ese intento por ser un grupo que cuente con un sonido propio.
-Lo peor: Parece que ya lo hayan dado todo con este disco.

NOTA: 8

Tracklist:

1.Sectarian (05:55)
2. Orison (07:07)
3. Lucidity (06:36)
4. Opal (06:46)
5. Jinn (05:41)
6. Sister (05:30)
7. Stray (05:38)
8. Paragon (06:25)
9. God´s Acre (08:10)






martes, 14 de febrero de 2017

Code Orange - "Forever"

Metalcore

"De niños a adultos"

De vez en cuando se escuchan cosas interesantes en el saturado y caduco mundo del metalcore. Primer disco de Code Orange con Roadrunner y tercero en su discografía, donde dejan de llamarse a partir de ahora Code Orange Kids. Antes de empezar decir que el sonido de la banda tiene una influencia bastante extrema, olvidaros del metalcore más melódico, porque aquí no hay solos y guitarras dobladas, de metalcore tiene lo que resulta sumar el carácter metálico de los instrumentos con las voces, más propias del hardcore, aunque durante el transcurso las influencias del nu-metal, el metal industrial e incluso el grunge más oscuro serán también evidentes.

Lo que me gusta de este disco es que no se anda con chiquitas y entra directo al trapo desde su comienzo, soltando riffs pesado y llenos de armónicos que le dan también cierto groove al sonido. Los primeros temas se suceden yendo directos a la yugular, donde ayudan también mucho esos efectos industriales que les meten de vez en cuando. Ya esa voz amenazante del principio nos da una idea de como nos van a asaltar. Forever es más lenta con un riff con cierta influencia de Gojira, eso sí, mucho menos técnico que estos. Kill The Creator sube la velocidad y alterna brekadowns de una pesadez aplastante; lo mismo que con Real donde el sonido se vuelve más industrial, tanto a las guitarras como mostrándonos esos efectos electrónicos pertubadores.

Lo más llamativo es Bleeding In The Blur donde se vuelven más alternativos y donde las voces corren a cargo de su guitarrista, la verdad es que a pesar de sonar diferente no desentona, por ese sentimiento de oscuridad que no abandonan en ningún momento, además las voces guturales del final junto con el poderoso bajo nos recuerdan donde estamos. Con The Mud sin embargo se vuelven más experimentales, jugando con unas texturas industriales que cortan abruptamente la canción a la mitad para volver a esos riffs agudos que suenan como cuchillos.

Muy bestia comienza The New Reality, casi rayando el deathcore, que se mezcla con los Nine Inch Nails más dañinos pero que sin embargo no se olvidan de los breakdowns más aplastantes. Spy y las voces guturales sobre esas notas agudas tan sostenidas me han recordado muchísimo a Take My Scars de Machine Head. Ugly se vuelve un poco más melódica y vuelven a sonar de nuevo alternativos, sin abandonar esa mala leche latente que está muy presente.

Lo único malo que le veo al disco son los dos últimos temas, The Hurt Goes On y dream2, que al ser más lentos y jugar con esos ambientes experimentales podrían haber funcionado mejor al estar separados. Otro aspecto es que creo que el disco se quema demasiado pronto, esa rabia que tiene el disco se capta enseguida pero luego ya poco queda que sacarle. De todas maneras  también me ha encantado precisamente eso, el ir directo al grano, a dar un puñetazo desde que le damos al play. 

-Lo mejor: Su furia.
-Lo peor: Tiene una vida corta.

NOTA: 7

Tracklist:

1. Forever (03:07)
2. Kill The Creator (02:26)
3. Real (03:07)
4. Bleeding The Blur (04:04)
5. The Mud (04:10)
6. The New Reality (03:03)
7. Spy (03:22)
8. Ugly (03:09)
9. No One Is Untouchable (02:23)
10. Hurt Goes On (04:00)
11. dream2 (03:02)







domingo, 5 de febrero de 2017

Sepultura - "Machine Messiah"

Thrash/Hardcore/Progresivo

"Síntomas de mejoría"

La popularidad y reputación de Sepultura ha ido cayendo en picado con cada nuevo álbum de la era Derrick Green. La verdad es que después de Roots no ha habido ningún disco que me haya gustado de esta segunda etapa de Sepultura. Casi sin darme cuenta me los he escuchado todos pero siempre pensando más en lo que fueron que teniendo en mente lo que son actualmente porque nada queda ya de la mítica formación que parió clásicos como Arise, Chaos A.D. o el ya nombrado Roots.

Por tanto este nuevo disco hay que encararlo una vez más como si se tratase de un nuevo grupo pero tampoco sin olvidar demasiado el pasado porque para eso pone Sepultura en la portada, ¿no?, ya sea para bien o para mal. Decisiones encontradas una vez más al escuchar el nuevo disco de los brasileños pero esta vez si que me ha gustado y lo malo es que parece que me siento culpable porque así sea, quizás porque a estas alturas parecía que el barco iba ya totalmente a la deriva. Sin embargo esta vez la determinación de Andreas Kisser ha hecho que el barco vuelva a reflotar y aunque no se si la dirección es del todo acertada si que se merece que le sea reconocido su determinación y su tesón.

Lo que más sorprende de este disco son los cambios en la música, más orientada hacía el metal de corte más técnico e incluso progresivo a veces con la inclusión de ciertas partes sinfónicas. Los riffs y solos por parte de Kisser brillan más que nunca por su complejidad y estos son acompañadas por una gran base rítmica, contundente como hacía tiempo que no se les escuchaba. También Derrick Green hasta ahora encasillado en su papel de cantante de guturales se atreve con registros limpios y sale bastante airoso del resultado. Los arreglos sinfónicos no me han gustado, suenan algo cutres y se nota que estos están hechos con maquinitas, además no aportan nada y creo que sin ellos las canciones que los tienen sonarían más sorprendentes pues los riffs ya suenan bastante técnicos como para encima sobrecargarlos de efectos,
 y la mayoría de veces están haciendo ambos la misma melodía. Otro aspecto negativo e igual de cutre son algunas percusiones que me chirrían totalmente al oído.

Como temas destacados tenemos el que abre y que da título al disco, con Green con su recién estrenado registro limpio y donde ya se vislumbra que las guitarras suenan mas técnicas de lo que estamos acostumbrados. Iceberg Dances es una instrumental hecha para el lucimiento de Andreas y la verdad es que sorprende escucharle de nuevo en tan buen estado de forma. Lo mismo ocurre en Vandals Nest y su velocidad donde meten una caña impresionante a toda pastilla y donde el estribillo me ha recordado a Fear Factory. También hay canciones más habituales de sus últimos álbumes y que siguen esa especie de hardcore metalizado como I Am The Enemy o Resistant Parasites pero con un plus de virtuosismo a las seis cuerdas.

El mejor disco con Derrick Green sin ninguna duda, donde han incluido cosas nuevas en su música para poder salvarla y aunque ya nunca vuelvan a ser los mismos es un disco que se disfruta y entretiene. No me hace mucha gracia todo sea dicho que se hayan subido al carro de lo progresivo-técnico pero tampoco han facturado un esperpento para echarse las manos a la cabeza y eso ya es de agradecer viendo la monotonía a la que nos tenían acostumbrados, eso sí, nuevos clásicos no esperéis ninguno.

-Lo mejor: Nos sacan de la mediocridad de sus últimos álbumes.
-Lo peor: Esos arreglos sinfónicos y las percusiones de carnaval.

NOTA: 7,5

Tracklist:

1. Machine Messiah (05:54)
2. I Am The Enemy (02:27)
3. Phantom Self (05:30)
4. Alethea (04:31)
5. Iceberg Dances (04:41)
6. Sworn Oath (06:09)
7. Resistant Parasites (04:58)
8. Silent Violence (03:46)
9. Vandals Nest (02:47)
10. Cyber God (05:22)